Sin lugar a dudas, en el presente (2020) las redes sociales se han convertido en protagonistas principales de la vida de las personas. Aquí por ejemplo, en Argentina, y seguramente en el resto del mundo, las personas no sólo están atentas a las redes durante toda la jornada, sino que se acuestan mirando la pantalla y más que probable es que al despertarse -incluso antes de levantarse- ya estén mirando, sino posteando, en las redes sociales.
La verdad es que su lógica, sus algoritmos y su marketing detrás, han permitido que empresas como Facebook hayan tenido un crecimiento descomunal, controlando hoy la vida digital de las personas a través de sus plataformas, como Whatsapp e Instagram. Desde ya, que no podemos dejar de mirar a TikTok, Linkedin, Snapchat y Twich.
Pero lo que intento abordar en este texto es básicamente comprender cómo las empresas deben comportarse en este tema. ¿Acaso las empresas deben sumirse a los parámetros impuestos por los diseñadores de algoritmos? En lo personal siento que gran parte de las personas piensan que hoy hacer marketing es sinónimo de tener buenas campañas en redes sociales y tener presencia en Google.
En tal sentido, nadie duda que un verdadero estratega de la comercialización debe destinar una gran parte del presupuesto y de las decisiones en el mundo digital, pero es un gran error olvidarse del marketing real. La atención al cliente, la calidad de los procesos, el monitoreo permanente de los hábitos de consumo son al menos un puñado de ejemplos de que el marketing estratégico es más amplio y excede lo que sucede en una pantalla.
Es decir, para no ser tan extenso con la idea, sin lugar a dudas debemos tomar distancia de las redes sociales un minuto y comprender que las redes sociales deben adaptarse a nuestra estrategia de negocios y no el negocio adaptándose a los algoritmos de las redes.
Si pudiéramos entender eso, entonces les aseguro que muchas empresas dejarían de malgastar energías intentando complacer los algoritmos de las redes sociales, así como también dejarían de pensar en los vanidosos likes o followers y se concentrarían en lo más importante para los negocios: la rentabilidad.
Repito para aclarar la idea: las redes sociales, las estrategias de marketing digital si se quiere, son valiosísimas y desde ningún punto de vista consideraría desestimarlas. Sin embargo, un negocio tomado en serio debería primero realizar su plan estratégico de marketing y luego aplicarlo, donde seguramente una parte de esa aplicación caerá en la estrategia de redes, pero no se puede amoldar una estrategia a los cambios constantes que ellas nos imponen.
El buen marketing no es el aplicado, sino el estratégico.