Todos los que alguna vez asomaron la nariz al mundo del emprendedorismo, lo hicieron impulsados por las ideas. Afortunadamente, en esta parte del mundo, la tasa de emprendedores por cantidad de habitantes es muy alta (más info en este interesante artículo), básicamente porque las economías no tienen buena salud y por consiguiente el empleo es muy inestable.
Afortunadamente la situación permite que afloren buenas ideas, de hecho muchas de ellas dieron comienzo a grandes empresas. Netflix, Uber, Mercado Libre fueron ideas innovadoras, que pusieron de cabeza a los paradigmas tradicionales.
Ahora, preguntémonos por un momento ¿qué hubiera sucedido si esas ideas no hubieran prosperado? Hoy nuestra cuarentena sería muy aburrida, sin Netflix y sin MercadoLibre para comprar online…
Pero bueno, vayamos al punto central del artículo: ¿cómo le damos vida a las ideas? ¿cómo hacer que esa maravillosa creación que surgió de la nada en nuestra cabeza se transforme en un negocio real? ¿Se puede hacer eso? Pues la respuesta es demasiado sencilla y parece irreal, pero lo único que tenés que hacer escribirla. Sí, así como lo estás leyendo: empieza por escribir tu idea.
Estoy seguro que hay un sustento científico a mi recomendación (ver este artículo), pero más allá de eso, la verdad es que una idea -más aún si intuimos que es buena- tiene que plasmarse en un papel… incluso me animaría a sugerir que tiene que escribirse de puño y letra. Si lo pensamos bien es el primer paso hacia la materialización de esa idea,
Ahora, una vez que esa idea está escrita, ya podemos revisarla. La podemos leer, mejorar, corregir… pulirla como habitualmente se podría decir. Cuando pulimos la idea, entonces lo que logramos es perfeccionarla… o podría pasar que descubrimos que la idea no era tan genial como lo imaginamos inicialmente.
Como sea, una idea materializada en un papel nos abre caminos hacia la mejora, hacia el perfeccionamiento y nos habilita al análisis. Por que después de sentir que estamos frente a una buena idea, entonces podremos subirnos al tren del análisis. Podremos ahora trabajar en los PRO, en los CONTRA, trabajar sobre la originalidad de la misma e incluso animarnos a testearla entre la gente que nos rodea: amigos, colegas, competidores e incluso clientes.
Les voy a dejar